Frío móvil para la cosecha, la vendimia y la venta directa

Almacene fruta, hortalizas, patata o la vendimia con un contenedor frigorífico: frío autónomo para el pico de campaña, en alquiler o compra. IVA 21 %, sin obras.

Actualizado el 18 de julio de 2026

En el campo el frío no es una carga constante: aparece de golpe con la recolección y se apaga cuando termina la campaña. La fruta recién recogida, las hortalizas que esperan al mayorista, la patata que hay que guardar hasta la venta o el racimo que entra caliente del viñedo reclaman un volumen refrigerado que la explotación pocas veces tiene a la escala del momento álgido. El contenedor frigorífico —la cámara frigorífica portátil, como lo llaman muchos productores— aporta ese frío autónomo: llega montado, se coloca junto a la nave o a pie de parcela y enfría en cuanto recibe corriente. EuroReefer es un comparador editorial especializado únicamente en el frío móvil; no tenemos stock, ni depósito, ni flota. Le ayudamos a dimensionar la necesidad y trasladamos su solicitud a proveedores especializados. Este uso figura entre los que reunimos en nuestra sección por actividad.

El frío del campo trabaja por campañas

Una explotación no genera necesidad de frío durante todo el año, sino en ventanas cortas e intensas. Tres situaciones concentran la demanda. La primera es el almacenamiento de la recolección: fruta, hortaliza o patata que, una vez recogidas, esperan a temperatura controlada hasta salir hacia el mayorista o la cooperativa. La segunda es la vendimia, cuando el racimo llega caliente del viñedo y conviene bajar su temperatura antes de la molienda, algo muy habitual en España e Italia. La tercera es la venta directa: el productor que reúne su cosecha en frío antes del mercado semanal, la cesta de temporada o la tienda de la finca. A ellas se suman las flores cortadas, que exigen frío positivo desde el corte y son un uso destacado en los Países Bajos.

Qué formato para cada volumen

El tamaño se decide por el volumen de cosecha y por cómo se paletiza, no por la superficie cultivada. Los tres formatos habituales cubren desde la pequeña huerta de venta directa hasta la cooperativa con paletización completa.

FormatoVolumen útilPalés europeosUso típico en el campo
10 pies≈ 15 m³4-5pequeña explotación, venta directa, refuerzo puntual
20 pies≈ 28 m³ (int. 5,44 × 2,29 × 2,27 m)10-11estándar de campaña, fruta y hortaliza paletizada
40 pies HC≈ 67 m³23gran volumen: patata a granel, vendimia, cooperativa

Para grandes cantidades, el 40 pies High Cube es la referencia: mide 12,19 × 2,44 × 2,90 m por fuera y conserva unos 2,55 m de altura interior, cómodos para apilar cajones altos. Tenga en cuenta que el interior de un frigorífico es algo menor que el de un contenedor seco del mismo formato, porque el aislamiento resta grosor a paredes, techo y suelo. En el 10 pies el efecto es especialmente marcado: sus ≈ 2,99 m son una cota exterior, no la longitud aprovechable.

Casi siempre lejos de la red

Buena parte de las parcelas y las naves de campo no dispone de una toma trifásica de 380/400 V, que es lo que pide la mayoría de las unidades mediante una conexión CEE de 32 A y 5 polos. No es un obstáculo: un grupo electrógeno correctamente dimensionado alimenta el contenedor a pie de campo. Dimensiónelo por encima del consumo continuo —el grupo de frío tira de entre 5 y 12 kW según el formato y demanda un pico al arrancar— y prevea la autonomía de combustible para toda la campaña. Algunos formatos pequeños funcionan con 230 V monofásico. Instalar la trifásica de forma permanente puede costar hasta 1 500 €, y nada si ya está en su sitio.

Cada producto, su consigna

La gama vegetal no pide una única temperatura. La mayor parte de la fruta y la hortaliza fresca se conserva en frío positivo; la patata prefiere una franja templada y estable que frene el brote; el racimo de vendimia se enfría para retrasar la fermentación espontánea antes de la bodega. Un contenedor frigorífico cubre de sobra toda esta amplitud: su grupo mantiene cualquier consigna entre -25 °C y +25 °C, de modo que el mismo equipo sirve un año para la fruta y otro para la patata. Eso sí, mantiene una sola consigna a la vez: no refrigera fruta a +2 °C y congela a -18 °C en el mismo momento.

Consumo eléctrico

El frío positivo, el más habitual para fruta y hortaliza, es también el menos exigente. Con un precio profesional de la electricidad del orden de 0,20 a 0,25 € el kWh, el consumo se sitúa así:

FormatoConsignaConsumo/díaCoste/día
10 pies+2 °C50 – 70 kWh10 – 16 €
20 pies+2 °C85 – 95 kWh17 – 21 €
40 pies HC+2 °C170 – 190 kWh34 – 43 €

Son valores orientativos y sin IVA, referidos a +2 °C; una consigna más templada exige algo menos al grupo. Cuando la corriente sale de un generador, este consumo marca la autonomía de combustible que debe prever.

Alquilar la campaña o comprar

La estacionalidad del campo inclina muchas decisiones hacia el alquiler, que se paga por las semanas que dura la recolección y se retira al terminar. En España, las tarifas orientativas parten de unos 15-16 € al día sin IVA en larga duración. Una campaña corta se contrata a menudo en corta duración, que se factura por semana con baremos decrecientes y resulta, por tanto, más cara por día. El detalle por formato y duración está en alquiler, y los márgenes generales del sitio en precios.

Si el frío pasa a ser una necesidad de todo el año, la compra toma el relevo. En el mercado español se observan entradas de 1 100 a 3 800 € sin IVA para unidades usadas de clase B o C; por encima se aplican los márgenes europeos, hasta unos 10 000 € en clase A. El punto de equilibrio del sector se sitúa en torno a los 18 a 24 meses de uso continuado. Antes de comprar una unidad de ocasión, pida un test PTI (Pre-Trip Inspection) de menos de tres meses, que acredita que el grupo arranca y mantiene la consigna; una máquina bien mantenida ofrece todavía de 10 a 15 años de servicio. Todos los importes son orientativos, sin IVA —en España, el 21 %— y no constituyen una oferta.

Describa su necesidad —formato, temperatura, fechas y ubicación, con red o con generador— en el formulario de presupuesto: trasladamos su solicitud a proveedores especializados, que le contactan directamente si pueden responder a su necesidad. Gratis y sin compromiso.

Preguntas frecuentes

¿A qué temperatura se guarda la fruta o la hortaliza recién recogida?

Depende del producto. La mayor parte de la fruta y la hortaliza fresca se conserva en frío positivo, en torno a 0 a +4 °C; la patata prefiere una franja algo más templada y estable. Un contenedor frigorífico cubre cualquier consigna entre -25 °C y +25 °C, de sobra para toda la gama vegetal, pero mantiene una sola temperatura a la vez. La franja exacta la fija usted según el producto y las indicaciones de su comprador.

¿Puede enfriar la vendimia recién entrada del viñedo?

Sí. El racimo llega caliente del campo y bajar su temperatura antes de la molienda ayuda a estabilizarlo hasta la bodega, una práctica extendida en España e Italia. Un contenedor frigorífico refrigera ese volumen de forma autónoma en plena vendimia, cuando la parcela no dispone de cámara. Para grandes cantidades de cajas o cajones, el 40 pies High Cube ofrece unos 67 m³. El equipo mantiene una única consigna en cada momento.

¿Funciona a pie de parcela, sin conexión a la red?

Sí, con un grupo electrógeno bien dimensionado. El equipo pide corriente trifásica de 380/400 V mediante una toma CEE de 32 A y 5 polos, algo que muchas parcelas no tienen. Reserve margen de potencia —el grupo de frío consume entre 5 y 12 kW según el formato y arranca con un pico— y calcule la autonomía de combustible para la campaña. Instalar la trifásica de forma permanente puede costar hasta 1 500 €.

Para una sola campaña, ¿alquilar o comprar?

Para unas semanas al año, el alquiler suele encajar mejor: se paga por el tiempo de uso y se retira al terminar. En España las tarifas orientativas de larga duración parten de unos 15-16 € al día sin IVA. La compra gana cuando el frío se vuelve permanente, a partir de unos 18 a 24 meses de uso continuado. Todos los importes son orientativos, sin IVA —en España, el 21 %—.